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26jun/11

Un Verano Saludable

Llega el verano y con él, la playita, los paseos al atardecer y las terracitas de verano. Pero también llegan las quemaduras de sol, las picaduras de mosquito y los excesos. Aquí os dejamos cinco consejos sencillos para que durante el verano, además de descansar y recuperar nuestra mente, recuperemos también nuestro cuerpo.

Consejo nº1: Cuidado con el sol

Todos queremos terminar el verano con un bronceado “de película” y, de hecho, tomar el sol es muy saludable. El sol activa la formación de melanina (es lo que produce el bronceado), y “curte” la piel. Es decir, hace que ésta se vuelva más fuerte y resista mejor las agresiones externas. Además, debido a la interacción de ciertos rayos ultravioletas (dentro de los rayos ultravioletas hay diversos tipos) parte del colesterol presente en la piel se convierte en vitamina D, imprescindible para el correcto crecimiento de los niños, ya que contribuye a la correcta calcificación de dientes y huesos.

Sin embargo, una exposición excesiva a los rayos de sol puede producir quemaduras e incluso cáncer de piel. Para ello es conveniente, no sólo utilizar un correcto protector solar, sino también controlar los horarios de sol. Durante los primeros días es recomendable no tomar el sol durante más de 10 ó 20 minutos seguidos (dependiendo del tipo de piel de cada uno), y evitar las horas comprendidas entre las 12 y las 14 h, cuando pega más fuerte. Además, es importante no olvidar la hidratación: los refrescos isotónicos y los zumos son una buena opción.

Finalmente, sólo queda desmentir una “leyenda urbana” que va de boca en boca: “yo me quemo el primer día y después me pongo morena”. Esto no es verdad. Cuando la piel se quema, la agresión sufrida hace que ésta se muera y se desprenda (el típico “despellejarse”) dejando al aire piel nueva y sin curtir. Una misma persona puede quemarse diez veces en un mismo verano y no llegar a ponerse morena. Además, la piel tiene “efecto memoria”. Esto quiere decir que no se recupera totalmente, y que los excesos cometidos hoy, pueden pasarnos factura el día de mañana en forma de melanomas y cáncer.

Consejo nº2: Una dieta equilibrada

Durante el verano, todos tendemos a cometer excesos: que si la cervecita en el chiringuito, que si el heladito, que si los fritos… Y esto puede traducirse en molestias en el sistema digestivo y malestar en general.

Aunque estemos de vacaciones, no debemos descuidar la alimentación. Obviamente, permitirse un lujo de vez en cuando nunca está de más, pero no debe convertirse en algo de todos los días. Los alimentos más recomendados en verano son las ensaladas (por su alto contenido en agua y por sus vitaminas), la fruta (el melón y la sandía, por ejemplo, son ricos en vitaminas A y C, respectivamente), y las verduras (los tomates también son ricos en vitaminas A y C y antioxidantes, y las zanahorias son muy ricas en Betacarotenos, muy buenos para la vista y la piel, y se cree que activa y prolonga el bronceado). Además, hay que beber mucho líquido y reponer las sales minerales que se pierden por la transpiración.

Consejo nº3: Un poco de ejercicio

Hay mucha gente que aprovecha el verano para hacer deporte. Y esta es una costumbre muy buena, siempre y cuando se haga a las horas indicadas y tomando las debidas precauciones.

En primer lugar, se deben evitar las horas de más calor. Es recomendable hacer ejercicio a primera hora de la mañana y a últimas de la tarde. Eso de “si sudas más pierdes más kilos” es mentira. Lo que se elimina con el sudor son líquidos y sales, imprescindibles para el organismo. Es cierto que sudar libera toxinas y ayuda a oxigenar el cuerpo, pero un exceso puede producir deshidratación y déficit de sales, que puede traducirse en enfermedades que van desde la anemia al reblandecimiento o deformación de los huesos.

Además, hacer ejercicio a horas desaconsejadas puede provocar insolación o un golpe de calor. El primer caso puede prevenirse usando una gorra o aprovechando la sombra, pero el golpe de calor puede darse incluso aunque nos encontremos lejos del sol. Los síntomas son muy parecidos, aunque en el segundo caso son algo más graves: mareos, vómitos e incluso fiebre. Si se detecta alguno de estos síntomas, es importante refrescar a la persona en cuestión y llamar al médico.

En resumen: es recomendable hacer algo de ejercicio, pero sin excesos y evitando las horas (y los días) de más calor. Protegerse la cabeza con una gorra o pañuelo empapado en agua es una buena idea, y es importante beber mucho líquido mientras se está realizando el ejercicio.

Consejo nº4: Cuidado con los mosquitos

Los mosquitos no sólo son incómodos; también pueden transmitir enfermedades. Y ahora, con el cambio climático y la globalización, enfermedades que antes sólo se daban en lugares tropicales pueden llegar a verse en sitios situados mucho más al norte.

Para protegerse de los mosquitos, lo más efectivo es usar prendas largas, que nos cubran las piernas y los brazos. Aunque claro, cuando hace demasiado calor esto no es posible, pero podemos usar repelentes cutáneos o, si nos encontramos en casa, insecticidas en spray o eléctricos. En estos casos, hay que tener mucho cuidado con no pulverizar sobre alimentos, personas o animales, y conviene ventilar la habitación antes de hacer uso de ella. También existen en el mercado velas antimosquitos, y algunas pueden dar buen resultado.

Otros medios más naturales (aunque de efectividad menor) para ahuyentar a los mosquitos son el incienso y el aroma de ciertas flores (como los jazmines). En caso de niños pequeños o bebés, es recomendable cubrir sus camas con mosquiteras o telas muy tenues que les permitirán dormir protegidos sin utilizar productos químicos que puedan hacerles daño.

Consejo nº5: Tener a mano un botiquín

Con el buen tiempo proliferan las actividades al aire libre: paseos por la montaña, ciclismo, baños en la playa… Y esto aumenta nuestras probabilidades de tener un accidente. La solución a esto no está en quedarse en casa, sino en ir preparado.

Un buen botiquín siempre llevará algunas vendas compresivas (es decir fuertes y elásticas), para poder inmovilizar un tobillo torcido o una muñeca lesionada. También hay que llevar desinfectante (agua oxigenada mejor que alcohol), y una solución de yodo para posibles heridas. Tiritas y gasas (el algodón no es recomendable para una herida, ya que deja restos de fibra), crema solar, pomada para picaduras de insectos (amoníaco diluido si existe el riesgo de picadura de medusa), azúcar (una bajada de azúcar puede ser muy peligrosa) y pastillas potabilizadoras de agua por si nos perdiéramos (no se debe beber agua sin potabilizar por muy limpia que nos parezca). Y, finalmente, pinzas de depilar (vienen muy bien si nos pinchamos o nos clavamos algo), y unas tijeras.

También es importante llevar el teléfono móvil bien cargado, y dejar aviso a alguien de nuestro itinerario y del horario de regreso.

Si seguimos estos sencillos consejos, podremos disfrutar de un verano tranquilo en el que probablemente no pase nada. Aunque, basta que nos saltemos alguno de ellos y… bueno, ya sabemos todos: “ley de Murphy”.

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Comentarios (3) Trackbacks (1)
  1. Tonterías. :p

    Llega el verano, y lo que hay que hacer para pasarlo es tener una jarra de cerveza bien fresquita y autorrellenable mientras nos metemos entre pecho y espalda una buena ración de chipirones a la plancha, pescaito frito, pulpo a la gallega, caracoles y demás lujos de la cocina española estando sentados bajo una sombrilla de un chiringuito en la costa, con una suave y refrescante brisa.

    O todo lo anterior, pero en vez de a la sombrita, en casa con el aire acondicionado a 14ºC :p:p

  2. mas que una jarra… un barril… porque con el calor que hace… :P

  3. ¡Eh, que he dicho “jarra autorrellenable”! ;)


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