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30abr/11

Hacktivistas publica una guía en contraposición con la de SGAE

Recientemente, Promusicae (entidad que engloba las principales industrias de la música españolas), en colaboración con la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) y la FAP (Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual), ha publicado una guía para colegios e institutos en la que informaba de los peligros de Internet y de las descargas ilegales(aquí). En contrapartida, Hacktivistas (espacio surgido en Internet para promover la divulgación de la cultura y las tecnologías libres), ha sacado su propia guía para “madres y profesoras” (aquí).

La guía consta de 9 páginas en las que se habla, entre otras cosas, de los derechos constitucionales a la cultura y la educación. Según la guía, existen páginas de descargas gratuitas que sí son legales. Además, la ley permite realizar copias personales de uso privado, sin ánimo de lucro. Esto quiere decir, que, mientras el archivo en cuestión no se use para obtener beneficios, la copia es legal. Sin embargo, para asociaciones como la SGAE y similares, el simple hecho de no pagar por su consecución, “ya supone un beneficio”.

Otro de los temas que trata la guía es precisamente la de los derechos de autor y los beneficios de los artistas. Las asociaciones “anti-descargas” argumentan que las descargas gratuitas afectan negativamente a los artistas. Sin embargo, la mayor parte de los beneficios no son para ellos, sino para los intermediarios: discográficas, editoriales y demás.

Por otro lado, la difusión libre en Internet ha permitido que ciertos grupos y autores desconocidos puedan hacer llegar sus obras a todos los públicos, prescindiendo de intermediarios. Muchas personas estarían dispuestas a pagar un precio “razonable” por acceder a estos contenidos, pero, de ser así, toda la industria que depende directa o indirectamente de ellos, se vendría abajo. Esto quiere decir que discográficas, editoriales, distribuidoras… no podrían seguir obteniendo el beneficio que obtienen.

Finalmente, la guía explica qué son las redes de intercambio de archivos, y cómo se pueden utilizar de forma responsable. Además, incluye algunos consejos para que padres y profesores incluyan el debate en las aulas. Porque, citando una frase de la guía: “La cultura se defiende compartiéndola”.

9abr/11

PROMUSICAE y la SGAE ya llegan a nuestras aulas

Promusicae (entidad que engloba las principales industrias de la música españolas), ha editado una guía sobre el buen uso de Internet para jóvenes. La guía, que cuenta con el apoyo de la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores), y la FAP (Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual), busca informar a los jóvenes acerca de las buenas prácticas en el uso de Internet.

La idea es distribuirla en colegios e institutos, para que profesores, alumnos y padres estén informados sobre los peligros e ilegalidades que encierra Internet.

Se trata de ocho páginas, de lectura fácil, que habla de los peligros de los programas de intercambio de archivos, así como del uso de ciertos programas ilegales que pueden contener virus, pornografía, imágenes violentas…

La idea en sí es buena. Existen una leyes y hay que cumplirlas o atenerse a las consecuencias, y el primer paso para ello es tener un buen conocimiento del medio y de la normativa al respecto. Sin embargo, si leemos la guía (aquí), nos damos cuenta de que no es totalmente OBJETIVA.

Para empezar, no la ha desarrollado un organismo oficial, sino una entidad privada, con CLAROS INTERESES EN LA MATERIA. De este modo, la guía se convierte en un panfleto publicitario que, si bien no miente en lo que cuenta, sí exagera un poco los efectos.

En segundo lugar, las páginas web que recomienda para hacer un uso “legal” de Internet son dependientes de estas entidades, lo que nos hace plantearnos la siguiente pregunta: ¿Por qué estas páginas y no otras?

Resulta curioso que en un país donde se ha prohibido el uso de iconos religiosos en los colegios e institutos, donde la asignatura “Educación para la Ciudadanía” se mira con lupa por si acaso escondiera intereses políticos o sociales no del todo “adecuados”, se permita a una entidad privada influir de una forma tan descarada en la vida y opinión de nuestros jóvenes, sólo PARA SU PROPIO BENEFICIO.